Cómo llegué hasta aquí
Desde la infancia sentí una atracción natural por escribir, organizar ideas y darles forma. Con el tiempo entendí que no era solo creatividad: era una necesidad de comprender cómo se construye el proyecto más importante: una vida que tenga sentido, pieza a pieza.
Una vida vivida en tus propios términos, aunque entonces todavía no supiera ponerle nombre.
Por eso estudié Publicidad, Relaciones Públicas y Comunicación. Buscaba entender cómo se construyen los mensajes, cómo se ordenan las ideas y cómo una narrativa puede influir en la forma en la que actuamos y tomamos decisiones. Hoy sé que, sin saberlo, también estaba aprendiendo a observar sistemas, ritmos y estructuras.
A los 16, hice mi primera rueda de la vida. Años después, al revisarla, me di cuenta de que muchas de mis aspiraciones no eran realmente mías, sino heredadas. Ese fue uno de los primeros puntos de inflexión que me llevó a cuestionarme, formarme y empezar a tomar decisiones desde otro lugar.
Durante años conviví con la duda, el miedo a equivocarme y la sensación de ¿quién soy yo para dedicarme a esto?. Aun así, hubo un momento en el que decidí escuchar esa voz interna y apostar por un camino que, aunque incierto, se sentía verdadero.
Formarme en Coaching y PNL fue una manera de dar estructura a algo que llevaba tiempo gestándose. No como una huida, sino como una forma de estar en paz conmigo misma y con las decisiones que tomaba.
Lo que aprendí por el camino
Emprender mientras trabajaba por cuenta ajena me obligó a ser honesta con mis propios límites. No había margen para la improvisación constante ni para vivir en modo sprint. Aprendí, a base de experiencia, que no era cuestión de hacer más, sino de hacerlo de otra forma.
Diseñar rutinas alineadas conmigo, experimentar sin buscar la perfección y darme permiso para ajustar y volver a decidir fue lo que me permitió sostener proyectos sin llegar al agotamiento. También entendí que procrastinar, frenar o replantear un camino no siempre es un fallo: muchas veces es información valiosa sobre cómo estoy, qué necesito o qué ya no encaja.
Aprendí que vivir en mis términos también era dejar de vivir reaccionando a expectativas ajenas.
Con el tiempo dejé de identificarme exclusivamente con una profesión o un título. Haber estudiado Publicidad, RRPP y Comunicación me dio una base sólida para entender procesos creativos, mensajes y sistemas, pero fue el recorrido personal y profesional posterior el que me enseñó a integrar todo eso en la vida real.
Hoy entiendo mi trayectoria como una caja de herramientas viva, que se nutre de formaciones, experiencias, observación y práctica constante. Nada de lo aprendido queda aislado: todo se cruza, se prueba y se aterriza en decisiones concretas del día a día.
Mi manera de trabajar hoy
En mi día a día acompaño a personas que quieren ordenar su tiempo, su energía y su atención para vivir en sus términos.
No desde un lugar inspiracional, sino como una práctica diaria de criterio, decisiones y límites.
Porque cuando el criterio cambia, el resto se ordena. El tiempo, la energía y las decisiones dejan de vivirse en modo reacción y pasan a diseñarse como un sistema alineado con lo que de verdad importa.
Eso es, para mí, vivir en tus términos.
Mi enfoque es práctico, realista y parte del día a día: cómo se toman decisiones, cómo se estructura una semana, qué se protege y qué se suelta para no vivir siempre al límite.
Los rituales forman parte central de mi manera de estar en el mundo. No como algo que suena bien, sino como una herramienta para cuidar la energía, el foco, el tiempo y el dinero. Creo profundamente en diseñar sistemas simples que se puedan sostener cuando la motivación baja (porque va a bajar).
Lo que me sostiene
Los entornos de inspiración son una parte importante de mi vida. Las cafeterías, los libros, las ciudades nuevas, las librerías y los espacios cuidados activan mi concentración y mi creatividad.
El teatro me ayudó a explorar nuevas facetas y a comunicarme con más presencia y autenticidad. Leer es una de mis formas favoritas de nutrir el pensamiento, y viajar, una manera de observar otras formas de vivir el día a día y experimentar nuevos estilos de vida.
El concepto griego Meraki (crear y actuar desde la esencia, el alma y la creatividad) está en el centro de todo lo que hago.
Si has llegado hasta aquí
puede que no necesites más información ni añadir más carga a tu día a día, sino empezar a decidir desde donde estás y con lo que ya tienes.
Desde un lugar más intencional, más propio y más alineado con lo que de verdad importa. Desde tus términos.